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  • 1. Laringoscopia directa
  • 2. Exposición microscópica
  • 3. Escisión de lesiones

Microlaringoscopia directa y escisión de la lesión de las cuerdas vocales

14732 views

Seth M. Cohen, MD, MPH; C. Scott Brown, MD
Duke University Medical Center

Main Text

Los granulomas laríngeos son lesiones benignas no neoplásicas, localizadas principalmente en el tercio posterior de las cuerdas vocales, particularmente en la apófisis vocal o en la región aritenoides. 1 Estas lesiones a menudo surgen como complicaciones de abuso vocal (33%), enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) (30%), traumatismo laríngeo externo o resultado de una intubación endotraqueal previa (23%). 2 Los granulomas laríngeos se presentan con signos y síntomas clínicos que incluyen disfonía, ronquera, malestar o dolor en la garganta y disnea. Cabe destacar que el granuloma vocal, a pesar de su nombre, patológicamente no es un verdadero proceso granulomatoso. En cambio, se caracteriza como un proceso reactivo/reparador en el que el epitelio escamoso intacto o ulcerado está subyacido por tejido de granulación o fibrosis. Los métodos de tratamiento para los granulomas laríngeos dependen de la causa subyacente. Aunque los granulomas suelen ser de naturaleza benigna, a menudo requieren tratamiento quirúrgico.

Este video ilustra los pasos que se siguen para lograr resultados óptimos durante la extirpación quirúrgica del granuloma de las cuerdas vocales. En este caso clínico, el paciente ha sido sometido a dos intervenciones quirúrgicas previas, dando lugar a la formación del granuloma. La parte inicial del vídeo se centra en la colocación del tubo endoscópico en la parte anterior, facilitando la visualización del granuloma y su separación diferenciada de las estructuras cartilaginosas, concretamente del aritenoideo. Se hace hincapié en las medidas de protección, que incluyen un protector bucal y un posicionamiento específico del paciente, para mayor seguridad y precisión. El laringoscopio se fija de forma segura a un soporte de Mayo colocado sobre el pecho del paciente, lo que garantiza la estabilidad y una posición óptima para el equipo quirúrgico.

En las fases posteriores del procedimiento, el granuloma se somete a la escisión teniendo muy en cuenta su ubicación anatómica. El enfoque meticuloso implica navegar por debajo del granuloma para evitar la exposición involuntaria del cartílago circundante o el pericondrio. Se reconocen las observaciones relativas a la lucha por los instrumentos y las posibles obstrucciones, y se realizan ajustes para garantizar una movilidad sin restricciones de los instrumentos. El compromiso del cirujano de proporcionar un espacio adecuado para el asistente es evidente, enfatizando la naturaleza colaborativa del equipo quirúrgico. Se destaca la importancia de minimizar las posibles complicaciones relacionadas con el enredo de los instrumentos. Otros pasos implican la identificación de una unión precisa entre el granuloma y los tejidos sanos. Se observa un pequeño pliegue mucoso y una ligera hinchazón en el área designada. La utilización de la succión desempeña un papel crucial para garantizar una visibilidad óptima y ayuda en el proceso de escisión preciso y cuidadoso. Se consideran técnicas alternativas para la inserción de tijeras debajo del granuloma para la elevación.

El cirujano selecciona las tijeras correctas y se proporciona orientación al asistente en la escisión hábil del granuloma mientras se mantiene el control sobre el tejido circundante. Después de la extirpación exitosa del granuloma, la hemostasia se logra mediante la aplicación tópica de un pledget de epinefrina, que se presiona cuidadosamente sobre el área sangrante. El técnico quirúrgico desempeña un papel fundamental en el manejo de la muestra, utilizando una aguja para extraerla de las pinzas para el examen patológico.

A medida que el procedimiento llega a su fin, la representación visual en la pantalla es evaluada por el cirujano, lo que garantiza un campo operatorio claro.

Se destaca la importancia de la terapia de la voz, que incluye el descanso vocal y la terapia del habla en el postoperatorio. Se requerirá que el paciente se abstenga de hablar durante 1 semana. Posteriormente, se le indica que comience a hablar durante breves intervalos según sea necesario, empleando un volumen suficiente para ser escuchado por una persona sentada a su lado. Deben evitarse tanto los gritos como los susurros para evitar la estimulación agresiva de las cuerdas vocales. 3

En conclusión, este video proporciona una narrativa detallada de esta intervención quirúrgica, abarcando los matices del procedimiento, la toma de decisiones colaborativa y las consideraciones de atención postoperatoria.

Citations

  1. Devaney KO, Rinaldo A, Ferlito A. Granuloma de proceso vocal de la laringe: reconocimiento, diagnóstico diferencial y tratamiento. Oncol oral. 2005; 41(7). doi:10.1016/j.oraloncology.2004.11.002.
  2. De Lima Pontes PA, De Biase NG, Gadelha MEC. Evolución clínica de los granulomas laríngeos: tratamiento y pronóstico. Laringoscopio. 1999; 109(2). doi:10.1097/00005537-199902000-00021.
  3. Rubin AD, Praneetvatakul V, Gherson S, Moyer CA, Sataloff RT. Hiperfunción laríngea durante el susurro: ¿realidad o mito? J Voz. 2006; 20(1). doi:10.1016/j.jvoice.2004.10.007.

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Authors

Filmed At:

Duke University Medical Center

Article Information

Publication Date
Article ID276
Production ID0276
VolumeN/A
Issue276
DOI
https://doi.org/10.24296/jomi/276